Sólo dos meses después de la entrada en vigor de la «Ley Aído», ya se han destapado sus primeras lagunas.
Las clínicas dudan del descenso de las intervenciones y avisan al Gobierno de que «no se apunte tantos»
LaRazon.es – El Ejecutivo lo tenía claro cuando aprobó la reforma legal: la Ley del Aborto disminuiría las interrupciones del embarazo, al ser, a su juicio, «más restrictiva» que la anterior. Además, todos los profesionales sanitarios implicados que lo desearan podrían acogerse a la objeción de conciencia para no practicar abortos. Todas las pacientes recibirían información clara y rigurosa sobre sus alternativas y, además, el aborto sería gratuito y también los métodos anticonceptivos para evitar que se llegue a este extremo. Con la filtración de algunos de los datos de las interrupciones voluntarias del embarazo en 2009, el Gobierno ha empezado a «apuntarse tantos». Aseguran que la discreta reducción que a priori parece que se registrará (3.000 intervenciones menos) se debe a la libre dispensación de la píldora del día después y a la promoción de hábitos de salud sexual. Sus propios aliados, las clínicas abortistas, ya les han advertido de que no lancen las campanas al vuelo. Dudan de la disminución de los abortos y, sobre todo, de que se deba a las medidas del Gobierno. Es sólo una de las «mentiras» que sólo dos meses y medio después de la entrada en vigor de la norma se van destapando.
CIFRAS
Esta semana, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, anunció que el año pasado se registraron alrededor de 112.000 abortos (a falta de los datos de una autonomía). De confirmarse, supondría el primer descenso en esta práctica desde que se legalizó, en 1985, pues en 2008 se llevaron a cabo más de 115.000. Jiménez atribuyó el descenso a la libre dispensación de la píldora del día después. Sin embargo, las cifras no están tan claras. El propio presidente de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI), Santiago Barambio, considera «precipitada y peligrosa» la estimación de la ministra. Barambio aseguró que, puesto que la dispensación sin receta se inició a finales de septiembre del año pasado, no ha transcurrido suficiente tiempo para hacer «evaluaciones reales», y lanzó un aviso: «Hay que tener cuidado con apuntarse un tanto que no se ha conseguido». De todos modos, aunque se confirme el posible descenso, se trataría de la segunda cifra más alta registrada en España. Por otro lado, desde la entrada en vigor de la ley, el pasado mes de julio, algunas comunidades ya han confirmado un aumento de las intervenciones. En concreto, en Madrid han crecido un 7,7 por ciento, de acuerdo con la Consejería de Sanidad madrileña.




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