Es sorprendente que casos tan evidentes de incompatibilidad no sean investigados por el propio Senado. Es escandaloso que una persona económicamente beneficiada, de forma directa, por una reforma legal pueda votar a favor de la misma en el Congreso o en el Senado. De hecho, me pasma que Roberto Lertxundi pueda ser Senador mientras ejerce el cargo de presidente de la Clínica Euskalduna, como reconoce la propia web de ese negocio. A este respecto hay que señalar que el Artículo 159 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General establece que “el mandato de los Diputados y Senadores es incompatible con el desempeño de actividades privadas”.
Ahora que millones de españoles vemos como el gobierno busca retrasar nuestra edad de jubilación y rebajar las pensiones a las que tenemos derecho por años de cotización, mientras Diputados y Senadores mantienen sus “pensiones de oro” y demás privilegios sin alterarlos ni lo más mínimo, lo que le faltaba al Senado es escupirnos a la cara a los españoles un caso como éste, de un político que utiliza su puesto en el Senado para beneficiar a su negocio, y para colmo a costa de las vidas de miles de inocentes y de la salud de sus madres. Es el colmo de la desfachatez.
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