Las Asociaciones en Defensa de la Familia afirman que "la caída de la natalidad demuestra la falta de apoyo del Gobierno a esta importante institución"
Redacción AD y FFCyL- 23/06/2010
La Plataforma Cívica para la Defensa y Promoción de la Familia recibió ayer sin mucha sorpresa los datos de natalidad publicados por el INE, que indican un descenso del 5%, con respecto a 2008, siendo la primera vez en 10 años que se produce una caída en el número de nacimientos en 2009. A su juicio, estos datos son la muestra evidente de que en nuestro país no se está atendiendo a la familia como merece, no se está otorgando a la natalidad la suficiente importancia y vamos a empezar a pagarlo, a pesar de llevar años advirtiendo de las consecuencias de tener una población envejecida. Por su parte, el Instituto de Política Familiar, denunció que esta situación es debida, entre otras cosas a las medidas que toma el Gobierno que son claramente atentatorias contra la familia y el Foro de la Familia señaló que lo realmente necesario es ofrecer ayudas eficaces para la familia y la mujer embarazada
Un descenso de la natalidad es una circunstancia negativa en cualquier momento, pero mucho más en medio de una crisis económica como la que se está viviendo. “La economía, el empleo, van a tardar en recuperarse y tenemos que ir invirtiendo en el medio y largo plazo en capital humano, que es fundamental para que funcione el sistema económico. La familia es la única capaz de dinamizar la economía, es la que mantiene activa la maquinaria económica y social, la que consume, la que aporta a los futuros trabajadores y cotizantes, en definitiva, la que mantiene viva la sociedad”, ha apuntaso la Presidenta de la Federación Española de Familias Numerosas, Eva Holgado.
En una reciente conferencia en nuestra Burgos, Eduardo Hertfelder, presidente del Instituto de Política familiar subrayaba la irresponsabilidad de no tomarse en serio la política familiar, “en muy poco vamos a tener el problema añadido de tener una población envejecida, 1 trabajador por cada 2 dependientes y, por supuesto, no habrá suficientes aportaciones para sostener las pensiones de toda la generación del 'baby-boom', todos los ciudadanos que ahora tienen entre 30 y 45 años”.
Por esta razón, el Gobierno no puede mirar hacia otro lado; tiene que tomarse en serio esta cuestión y hacer una apuesta fuerte y valiente para apoyar a la familia, fomentar la natalidad y respaldar a los que ya tienen hijos, porque “son los que están haciendo el esfuerzo, los que se sacrifican, porque quieren, pero en beneficio futuro de toda la sociedad”. Prácticamente no hay prestaciones familiares y las pocas que hay van a desaparecer en breve, el cheque-bebé, que desaparecerá en unos meses y la ayuda de 500 euros anuales por hijo menor de 5 años que tienen las familias con rentas bajas. En cuanto a poder disponer de una excedencia, al no ser remuneradas, es una medida poco real, porque supone dejar de percibir un sueldo y eso es algo que hoy, con miles de hogares con uno de sus miembros en paro, nadie se plantea.
El Instituto de Política Familiar aboga por un cambio de rumbo en lo que a políticas familiares se refiere. Lo que ha hecho el Gobierno, en palabras de Eduardo Hertfelder, es anunciar un nuevo recorte en las ayudas a las familias. “Si la ayuda para los mayores de 3 años estaba congelada desde el año 2000, ahora se recorta la mejora que habían introducido para los menores de 3 años, volviendo al valor del siglo pasado. Si finalmente no hay rectificación y se consuma la medida, se constatará una vez más que este gobierno sólo se «acuerda» de la familia para perjudicarla y que el presidente Zapatero habrá demostrado una vez más que es el peor presidente para la familia de toda la historia de España". Y añade: "Es la familia la que está soportando el entramado social e impidiendo una crisis social de consecuencias incalculables. Sin ella el enorme número de parados ya habría quebrado las estructuras sociales de forma dramática".
De nuevo se toman medidas claramente atentatorias contra la familia, y lo más sangrante es que a pesar de ser el grupo social menos ayudado en España, a años luz del resto de Europa, se ha vuelto a elegir a la familia para otro recorte que hace que la familia española, hoy más que nunca, esté abandonada y constata que el Gobierno no tiene ninguna voluntad política de ayudar a la familia, concluye.

Desde el Foro de la Familia de Castilla y León se siguen reclamando a las administraciones públicas ayudas reales y eficaces para la familia que incentiven la natalidad, protegiendo y mimando de modo particular a la mujer embarazada. En palabras de su presidente, Antonio María Peña, «en una comunidad autónoma como la nuestra, que no tiene una gran inyección de inmigración, se incrementan los efectos de la caída de la natalidad. Cada vez hay menos gente, más ancianos -gracias a Dios, la esperanza de vida es más amplia- y menos jóvenes. Si la tasa de natalidad superase el nivel del reemplazo generacional, el índice de natalidad estaría saneado».
Por ello consideran necesario seguir reclamando políticas activas de apoyo a la familia y a la natalidad, en particular apoyando y protegiendo a la mujer embarazada. «La Ley de Apoyo a la Mujer embarazada aprobada por las Cortes Regionales hace un año y medio va en la buena dirección, pero es necesario desarrollar sus reglamentos e involucrar a toda la sociedad (instituciones públicas, empresas y tejido asociativo) en la creación de una auténtica red de apoyo a la mujer embarazada».
La natalidad cae un 5%.
Tras un período de continuo crecimiento en los últimos diez años, la natalidad se ha frenado en España un 5 por ciento en el año 2009 y la tasa de natalidad bajó del 11,37 hasta el 10,73 por ciento de nacidos por cada mil habitantes, según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que también destaca un descenso en el número de nacimientos de madre extranjera (un 6 por ciento menos), que cada vez tienen menos descendencia, aunque uno de cada cinco nacimientos es de madres inmigrantes. El relevo generacional en este país está claramente en peligro.
La media de hijos de una madre extranjera era de 1,81 en 2008, mientras que en 2009 bajó hasta el 1,69. Aún así, siguen representando el 20,6 por ciento del total de nacimientos. En el caso de las madres de nacionalidad española, el número de hijos también desciende pero en menor medida, de un 1,38 a un 1,33.
Pero según el INE, el descenso de número de nacimientos en España no está ligado sólo a la menor fecundidad de las mujeres, sino que también ha influido la reducción progresiva en nuestro país del número de mujeres en edad fértil.
Inviabilidad económica.
Cabe destacar que para que se produzca un relevo generacional, el índice de fecundidad ha de ser superior a 2.1 hijos por mujer. De no solucionarse la crisis demográfica, a medio y largo plazo será imposible mantener el nivel de cobertura social, sobre todo para las personas de mayor edad. El gasto sanitario y el de pensiones será inasumible antes de dos décadas. Además, España acabará necesitando una cantidad ingente de mano de obra procedente de la inmigración.
Mientras tanto, el gobierno español ha profundizado en sus políticas anti-natalistas mediante la promulgación de una nueva ley del aborto y la profundización en un modelo educativo que banaliza las relaciones sexuales y promueve la anticoncepción. Se da la circunstancia de que en este país abortan más de una de cada 7 mujeres que se quedan embarazadas.